Tras una breve parada en el cine, esta semana la dedico a la gran capacidad española para la estrategia:
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14.7.10
30.6.10
Miércoles, día del espectador.
Creo que ya os mencioné esta película por su banda sonora. Se trata de "Largo domingo de noviazgo", del director de Amélie, Jean Pierre Jeunet, y de la protagonista, Audrey Tautou. Basada en la también altamente recomendable novela de Sébastien Japrisot.
Mathilde, una joven con polio, ve cómo su novio Manech parte a la Gran Guerra. En el frente, Manech es condenado a morir en tierra de nadie, en aplicación de una sentencia ejemplarizante por automutilación. El perdón presidencial llegará tarde. Mathilde, convencida de que Manech no ha muerto, inicia la búsqueda.
Mathilde, una joven con polio, ve cómo su novio Manech parte a la Gran Guerra. En el frente, Manech es condenado a morir en tierra de nadie, en aplicación de una sentencia ejemplarizante por automutilación. El perdón presidencial llegará tarde. Mathilde, convencida de que Manech no ha muerto, inicia la búsqueda.
11.6.10
10.6.10
9.6.10
Miércoles, día del espectador.
"Cortina rasgada", una de las obras de Hitchcock donde más y mejor se ven sus tendencias en el marco de la Guerra Fría. Paul Newman es el profesor Michael Armstrong, que decide sorpresivamente pasarse a la Alemania del Este y abandonar los Estados Unidos... pero en realidad necesita encontrar al mejor matemático de la RDA para lograr dar con una fórmula secreta.
La escena relata cómo Newman se deshace de su "acompañante" germano-oriental... una típica secuencia de Hitchcock, donde la muerte está rodeada de gestualización, torsión y suspense.
La escena relata cómo Newman se deshace de su "acompañante" germano-oriental... una típica secuencia de Hitchcock, donde la muerte está rodeada de gestualización, torsión y suspense.
2.6.10
Miércoles, día del espectador.
Hoy os dejo un fragmento de una película imprescindible en este tiempo, basada en una novela mucho más imprescindible: "El lápiz del carpintero".
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26.5.10
Miércoles, día del espectador.
Billy Wilder hizo una sátira de la Guerra Fría con su película "Uno, dos, tres". Aunque pretendía atizar a ambas partes por igual, que no quepa duda de que le salió pro-EE.UU.
No obstante, por su mordacidad y su ritmo rapidísimo, salió una comedia de las mejores del cine.
Ojo al retrato de ambos bandos: comunistas que debaten hasta la exasperación y un yankee que dice "nada de cultura, dólares".
No obstante, por su mordacidad y su ritmo rapidísimo, salió una comedia de las mejores del cine.
Ojo al retrato de ambos bandos: comunistas que debaten hasta la exasperación y un yankee que dice "nada de cultura, dólares".
12.5.10
Miércoles, día del espectador.
"Los años bárbaros", película dirigida por Fernando Colomo, narra, aunque de modo heterodoxo, la historia real de dos estudiantes, Nicolás Sánchez-Albornoz y Manuel Lamana, que fueron condenados en 1947 por realizar una pintada en la Facultad de Letras de la Universidad Central (ahora Complutense) con nitrato de plata, una sustancia indeleble y que reacciona con la luz (usada en la composición de la película de los carretes de fotos).
Aunque la película discurre en tono de comedia, los hechos no fueron, ni de lejos, tan graciosos, aunque su fuga desde Cuelgamuros hasta Francia sí fue real.
Aún hoy, si queréis, podéis ver las pintadas en la parte trasera de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Ciudad Universitaria, sobre la actual cafetería.
Aún hoy, si queréis, podéis ver las pintadas en la parte trasera de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Ciudad Universitaria, sobre la actual cafetería.
25.4.10
Música para acabar la semana.
Tal vez a José Zeca Afonso, un 25 de abril, se le conozca y reconozca por "Grândola, vila morena", pero hay otras muchas, muchísimas, canciones en su trayectoria que deben ser recordadas. Fue un gran letrista de la lengua portuguesa, que suena tan cálida y suave a la música.
Así que, hoy, 25 de abril, 36 años después de la Revolución de los Claveles, os dejo una canción de Zeca Afonso que anticipa el mes que se nos avecina: Maio, maduro, maio.
Maio maduro Maio
Quem te pintou
Quem te quebrou o encanto
Nunca te amou
Raiava o Sol já no Sul
E uma falua vinha
Lá de Istambul
Sempre depois da sesta
Chamando as flores
Era o dia da festa
Maio de amores
Era o dia de cantar
E uma falua andava
Ao longe a varar
Maio com meu amigo
Quem dera já
Sempre depois do trigo
Se cantará
Qu'importa a fúria do mar
Que a voz não te esmoreça
Vamos lutar
Numa rua comprida
El-rei pastor
Vende o soro da vida
Que mata a dor
Venham ver, Maio nasceu
Que a voz não te esmoreça
A turba rompeu
Así que, hoy, 25 de abril, 36 años después de la Revolución de los Claveles, os dejo una canción de Zeca Afonso que anticipa el mes que se nos avecina: Maio, maduro, maio.
Maio maduro Maio
Quem te pintou
Quem te quebrou o encanto
Nunca te amou
Raiava o Sol já no Sul
E uma falua vinha
Lá de Istambul
Sempre depois da sesta
Chamando as flores
Era o dia da festa
Maio de amores
Era o dia de cantar
E uma falua andava
Ao longe a varar
Maio com meu amigo
Quem dera já
Sempre depois do trigo
Se cantará
Qu'importa a fúria do mar
Que a voz não te esmoreça
Vamos lutar
Numa rua comprida
El-rei pastor
Vende o soro da vida
Que mata a dor
Venham ver, Maio nasceu
Que a voz não te esmoreça
A turba rompeu
14.4.10
Miércoles, día del espectador.
Vivimos tiempos en los que la España que ora y bosteza quiere resucitar su peculiar concepto de disciplina en las aulas, de tarima y palo, mientras otros tratan de proseguir la labor que iniciaron aquellos maestros, como el de la película de hoy: "La lengua de las mariposas".
Una peli que os quería dejar hoy, 14 de abril.
Una peli que os quería dejar hoy, 14 de abril.
Yo apoyo a Garzón: La impunidad ejemplarizante.
"... hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona."
Antonio Machado, en "El mañana efímero".
en la tarde pragmática y dulzona."
Antonio Machado, en "El mañana efímero".
Estos versos de Machado nos caen hoy como una profecía, y como una losa.
Cuando transcurren ya 71 años y apenas un par de semanas del fin de la Guerra Civil, quienes lograron ponerle término entrando en Madrid quieren hoy avanzar aún más, no sólo con la impunidad, sino más allá, con el ataque directo, el socavamiento, el proxenetismo hacia uno de los poderes del Estado, que es el judicial.
No les vale con conseguir la impunidad que no deberían tener. Antes al contrario, quien ha tratado, como Baltasar Garzón, de poner un mínimo coto a los desmanes cometidos por el régimen de Franco, padece hoy una persecución implacable quizás por el único estamento público que no ha sido profundamente reformado desde la promulgación de la Constitución de 1978.
Y es bien cierto, porque si el Ejército, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las cárceles, y todos los vínculos directos con los derechos y libertades de los ciudadanos han sido ampliamente reformados, el Poder Judicial sigue siendo, en demasiados casos entre sus integrantes, un reducto para el corporativismo, entendido éste en la total ausencia de sustrato democrático, y el mantenimiento en estas magistraturas de apellidos, personas y familias cuyo abolengo es tan rancio como sus ideas políticas, en abierto desapego con la escala político-jurídica constitucional.
Sólo bajo el triunfo del retorcimiento de las leyes, algo que como licenciado en Derecho me asquea, se puede tolerar el punto al que se ha llegado con Baltasar Garzón. Pero no nos equivoquemos: lo que en primer lugar ha de quedar claro es que Garzón es, en estos días, exclusivamente un ejemplo, un experimento objeto de juicio ejemplarizante por el fascismo de toga y puñetas. Las acciones emprendidas por Garzón que son objeto de persecución política por vía jurídica son la representación misma de una escala de valores en la que muchos, y debiéramos ser todos, españoles nos sentimos representados. El ataque no se dirige contra él: es un ataque mismo al Estado de Derecho, a la sujeción de todos al imperio de la Ley.
Se pretende, por tanto, que determinadas actitudes, sean las de los cómplices y descendientes del franquismo, sean las de los autores y cómplices de uno de los casos de corrupción política más amplios de nuestra reciente historia, queden sencillamente impunes y, aún más, se trata de que quien pretenda lo contrario salga escaldado.
Vemos con estupor que se dirigen contra Garzón tres querellas, una de ellas instruida por magistrado, señor Varela, que, si tuviera un mínimo de dignidad profesional, se hubiera abstenido, dados sus intereses para con los querellantes, de tomar partido en el asunto. Lejos de ello, lejos de que el CGPJ le investigase por seguir ahí, sin abstenerse, observamos con más estupor aún que el gobierno de los jueces se inunda de infame corporativismo, defiende a Varela y ataca a las organizaciones que han salido en defensa del juez Garzón, que son, en el caso de ayer, los sindicatos mayoritarios UGT y Comisiones Obreras.
Y les atacan como les ha atacado también la número dos del principal partido de la oposición, Dolores de Cospedal, quien no ha dudado, náuseas aparte, en calificar de "antidemocrático" el acto de los sindicatos ayer, en la Universidad Complutense. Qué casualidad, Cospedal, del mismo partido que quien apoyó y justificó el uso de la violencia contra el Rector de la misma Universidad no hará ni medio mes.
Alguien debería recordar a los miembros del CGPJ, y al PP (qué pena), que no supone ningún problema en este país ejercer el derecho de reunión pacífica y expresar libremente las ideas, derechos ambos recogidos en la Constitución, y menos si esos derechos se ejercen en una convocatoria sindical, cuando los sindicatos ocupan un lugar destacado también en la Constitución, nada menos que en el séptimo artículo. Y es que la paz social está en juego, así como los intereses de muchas personas, fallecidas y vivas, que fueron masacradas por el mero hecho de ejercer la libertad sindical. Quizás haya que aclararles que el ejercicio de la libertad sindical de hoy pasa también por la defensa de los intereses de quienes ejercieron la libertad sindical en el pasado. Ningún sindicato puede hoy sentirse cómodo moralmente si no puede libremente defender a sus sindicados, aunque éstos lo fueran hace 70 años.
La crítica a los poderes públicos, a los tres, la formación ciudadana de una conciencia crítica con la actuación de los poderes públicos, entendida la crítica en el sentido amplio, positivo y negativo de la palabra, es necesaria para la salud de nuestra democracia. Consentir o pretender que un poder del Estado, que según la Constitución emana del pueblo, quede fuera del juicio del pueblo es, sencillamente, aberrante. Tolerar que quien dirige ese poder del Estado responda del modo como lo ha hecho a la crítica ciudadana y de actores constitucionales como son los sindicatos, es igualmente una ignominia.
Pero también está en solfa la independencia judicial. Y aquí es donde la derecha extrema saca su clásico sistema de las dobles varas de medir. Si uno ataca al juez Garzón en relación con la investigación de Gürtel, o del franquismo, o de cualquier cosa que no convenza a los hijos del odio, el hecho está justificado, Garzón prevarica y se ponen todos los cuidados procesales y la celeridad debida para sentar al magistrado en el banquillo de los acusados. Si lo que uno critica es a los jueces que juzgan a Garzón, comete una tropelía antidemocrática que ataca la raíz misma de la democracia, ése juego del que la derecha prescinde cuando no tiene naipes ni para juego ni para pares.
Si de instruir una causa contra Garzón se trata, la rapidez es total. Si de señalar quién es competente para juzgar los crímenes del franquismo se trata, se puede dictar un auto en el que parte del Tribunal Supremo deje claro de quién no es competencia, pero se tome un tiempo incompatible con la tutela judicial efectiva para decir quién es competente, en abierto choque con los principios procesales más elementales.
Han estado pacientemente expectantes. Vieron con una mueca el procesamiento de Augusto Pinochet, uno de los dos jefes de Estado que acudieron al entierro del dictador Franco. Se aseguraron, a través del gobierno del PP, de que el avión de Pinochet saliera para Santiago de Chile y no para España, no tramitaron un acto debido, como era la extradición del traidor y genocida. Pero entonces no era su dictadura: sólo la de unos amigos. Cuando la marea de la reparación y la justicia comenzó a inundar su propio régimen, entonces se desperezaron y mordieron pero, reitero, no muerden a Garzón. Muerden la posibilidad misma de someternos todos a la Constitución y a las leyes, o lo que es lo mismo, subvierten el orden constitucional y la paz pública, porque no estaré tranquilo si mañana matan a alguien por sus ideas políticas y nadie me asegura justicia al menos en setenta años.
Cuando transcurren ya 71 años y apenas un par de semanas del fin de la Guerra Civil, quienes lograron ponerle término entrando en Madrid quieren hoy avanzar aún más, no sólo con la impunidad, sino más allá, con el ataque directo, el socavamiento, el proxenetismo hacia uno de los poderes del Estado, que es el judicial.
No les vale con conseguir la impunidad que no deberían tener. Antes al contrario, quien ha tratado, como Baltasar Garzón, de poner un mínimo coto a los desmanes cometidos por el régimen de Franco, padece hoy una persecución implacable quizás por el único estamento público que no ha sido profundamente reformado desde la promulgación de la Constitución de 1978.
Y es bien cierto, porque si el Ejército, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las cárceles, y todos los vínculos directos con los derechos y libertades de los ciudadanos han sido ampliamente reformados, el Poder Judicial sigue siendo, en demasiados casos entre sus integrantes, un reducto para el corporativismo, entendido éste en la total ausencia de sustrato democrático, y el mantenimiento en estas magistraturas de apellidos, personas y familias cuyo abolengo es tan rancio como sus ideas políticas, en abierto desapego con la escala político-jurídica constitucional.
Sólo bajo el triunfo del retorcimiento de las leyes, algo que como licenciado en Derecho me asquea, se puede tolerar el punto al que se ha llegado con Baltasar Garzón. Pero no nos equivoquemos: lo que en primer lugar ha de quedar claro es que Garzón es, en estos días, exclusivamente un ejemplo, un experimento objeto de juicio ejemplarizante por el fascismo de toga y puñetas. Las acciones emprendidas por Garzón que son objeto de persecución política por vía jurídica son la representación misma de una escala de valores en la que muchos, y debiéramos ser todos, españoles nos sentimos representados. El ataque no se dirige contra él: es un ataque mismo al Estado de Derecho, a la sujeción de todos al imperio de la Ley.
Se pretende, por tanto, que determinadas actitudes, sean las de los cómplices y descendientes del franquismo, sean las de los autores y cómplices de uno de los casos de corrupción política más amplios de nuestra reciente historia, queden sencillamente impunes y, aún más, se trata de que quien pretenda lo contrario salga escaldado.
Vemos con estupor que se dirigen contra Garzón tres querellas, una de ellas instruida por magistrado, señor Varela, que, si tuviera un mínimo de dignidad profesional, se hubiera abstenido, dados sus intereses para con los querellantes, de tomar partido en el asunto. Lejos de ello, lejos de que el CGPJ le investigase por seguir ahí, sin abstenerse, observamos con más estupor aún que el gobierno de los jueces se inunda de infame corporativismo, defiende a Varela y ataca a las organizaciones que han salido en defensa del juez Garzón, que son, en el caso de ayer, los sindicatos mayoritarios UGT y Comisiones Obreras.
Y les atacan como les ha atacado también la número dos del principal partido de la oposición, Dolores de Cospedal, quien no ha dudado, náuseas aparte, en calificar de "antidemocrático" el acto de los sindicatos ayer, en la Universidad Complutense. Qué casualidad, Cospedal, del mismo partido que quien apoyó y justificó el uso de la violencia contra el Rector de la misma Universidad no hará ni medio mes.
Alguien debería recordar a los miembros del CGPJ, y al PP (qué pena), que no supone ningún problema en este país ejercer el derecho de reunión pacífica y expresar libremente las ideas, derechos ambos recogidos en la Constitución, y menos si esos derechos se ejercen en una convocatoria sindical, cuando los sindicatos ocupan un lugar destacado también en la Constitución, nada menos que en el séptimo artículo. Y es que la paz social está en juego, así como los intereses de muchas personas, fallecidas y vivas, que fueron masacradas por el mero hecho de ejercer la libertad sindical. Quizás haya que aclararles que el ejercicio de la libertad sindical de hoy pasa también por la defensa de los intereses de quienes ejercieron la libertad sindical en el pasado. Ningún sindicato puede hoy sentirse cómodo moralmente si no puede libremente defender a sus sindicados, aunque éstos lo fueran hace 70 años.
La crítica a los poderes públicos, a los tres, la formación ciudadana de una conciencia crítica con la actuación de los poderes públicos, entendida la crítica en el sentido amplio, positivo y negativo de la palabra, es necesaria para la salud de nuestra democracia. Consentir o pretender que un poder del Estado, que según la Constitución emana del pueblo, quede fuera del juicio del pueblo es, sencillamente, aberrante. Tolerar que quien dirige ese poder del Estado responda del modo como lo ha hecho a la crítica ciudadana y de actores constitucionales como son los sindicatos, es igualmente una ignominia.
Pero también está en solfa la independencia judicial. Y aquí es donde la derecha extrema saca su clásico sistema de las dobles varas de medir. Si uno ataca al juez Garzón en relación con la investigación de Gürtel, o del franquismo, o de cualquier cosa que no convenza a los hijos del odio, el hecho está justificado, Garzón prevarica y se ponen todos los cuidados procesales y la celeridad debida para sentar al magistrado en el banquillo de los acusados. Si lo que uno critica es a los jueces que juzgan a Garzón, comete una tropelía antidemocrática que ataca la raíz misma de la democracia, ése juego del que la derecha prescinde cuando no tiene naipes ni para juego ni para pares.
Si de instruir una causa contra Garzón se trata, la rapidez es total. Si de señalar quién es competente para juzgar los crímenes del franquismo se trata, se puede dictar un auto en el que parte del Tribunal Supremo deje claro de quién no es competencia, pero se tome un tiempo incompatible con la tutela judicial efectiva para decir quién es competente, en abierto choque con los principios procesales más elementales.
Han estado pacientemente expectantes. Vieron con una mueca el procesamiento de Augusto Pinochet, uno de los dos jefes de Estado que acudieron al entierro del dictador Franco. Se aseguraron, a través del gobierno del PP, de que el avión de Pinochet saliera para Santiago de Chile y no para España, no tramitaron un acto debido, como era la extradición del traidor y genocida. Pero entonces no era su dictadura: sólo la de unos amigos. Cuando la marea de la reparación y la justicia comenzó a inundar su propio régimen, entonces se desperezaron y mordieron pero, reitero, no muerden a Garzón. Muerden la posibilidad misma de someternos todos a la Constitución y a las leyes, o lo que es lo mismo, subvierten el orden constitucional y la paz pública, porque no estaré tranquilo si mañana matan a alguien por sus ideas políticas y nadie me asegura justicia al menos en setenta años.
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Tal día como mañana...
28.3.10
28 de marzo.
Defensa de Madrid
Madrid, corazón de España,
late con pulsos de fiebre.
Si ayer la sangre hervía,
hoy con mas calor le hierve.
Ya nunca podrá dormirse,
porque si Madrid se duerme,
querrá despertarse un día
y el alba no vendrá a verle.
No olvides, Madrid, la guerra;
jamás olvides que enfrente
los ojos del enemigo
te echan miradas de muerte.
Rondan por tu cuelo halcones
que precipitarse quieren
sobre tus rojos tejados,
tus calles, tu brava gente.
Madrid: que nunca se diga,
nunca se publique o piense
que en el corazón de España
la sangre se volvió nieve.
Fuentes de valor y hombría
las guardas tú donde siempre.
Atroces ríos de asombro
han de correr a esa hora,
si esa mal hora viniere
-hora que no vendrá-, sea
más que la plaza mas fuerte.
Los hombres, como castillos;
igual que almenas sus frentes,
grandes murallas sus brazos,
puertas que nadie penetre.
Quien al corazón de España
quiera asomarse, que llegue.
¡Pronto! Madrid está cerca.
Madrid sabe defenderse
con uñas, con pies, con codos,
con empujones, con dientes,
panza arriba, arisco, recto,
duro, al pie del agua verde
del Tajo, en Navalperal,
en Sigüenza, en donde suenen
balas y balas que busquen
helar al sangre caliente.
Madrid, corazón de España,
que es de tierra, dentro tiene,
si se le escarba, un gran hoyo,
profundo, grande, imponente,
como un barranco que aguarda...
Sólo en él cabe la muerte.
late con pulsos de fiebre.
Si ayer la sangre hervía,
hoy con mas calor le hierve.
Ya nunca podrá dormirse,
porque si Madrid se duerme,
querrá despertarse un día
y el alba no vendrá a verle.
No olvides, Madrid, la guerra;
jamás olvides que enfrente
los ojos del enemigo
te echan miradas de muerte.
Rondan por tu cuelo halcones
que precipitarse quieren
sobre tus rojos tejados,
tus calles, tu brava gente.
Madrid: que nunca se diga,
nunca se publique o piense
que en el corazón de España
la sangre se volvió nieve.
Fuentes de valor y hombría
las guardas tú donde siempre.
Atroces ríos de asombro
han de correr a esa hora,
si esa mal hora viniere
-hora que no vendrá-, sea
más que la plaza mas fuerte.
Los hombres, como castillos;
igual que almenas sus frentes,
grandes murallas sus brazos,
puertas que nadie penetre.
Quien al corazón de España
quiera asomarse, que llegue.
¡Pronto! Madrid está cerca.
Madrid sabe defenderse
con uñas, con pies, con codos,
con empujones, con dientes,
panza arriba, arisco, recto,
duro, al pie del agua verde
del Tajo, en Navalperal,
en Sigüenza, en donde suenen
balas y balas que busquen
helar al sangre caliente.
Madrid, corazón de España,
que es de tierra, dentro tiene,
si se le escarba, un gran hoyo,
profundo, grande, imponente,
como un barranco que aguarda...
Sólo en él cabe la muerte.
Rafael Alberti
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11.3.10
11 de marzo.
En un río de sangre, trató de navegar la mentira de Estado.
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26.2.10
El rayo que no cesa.
Esta semana hay que recordar, una vez más, en el año de su centenario natal, a Miguel Hernández. Y os dejo uno de los mejores sonetos en lengua castellana, quizás de los mejores casi desde el Siglo de Oro. Con claras influencias de Góngora, Miguel Hernández nos regala en "El rayo que no cesa" estos catorce versos.
Y para encontrarlos tan sentidos, hubo que esperar a los "Cien sonetos de amor" de Pablo Neruda.
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.
Paciencia necesita mi tormento
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.
¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.
Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.
Y para encontrarlos tan sentidos, hubo que esperar a los "Cien sonetos de amor" de Pablo Neruda.
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.
Paciencia necesita mi tormento
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.
¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.
Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.
Miguel Hernández,
"El rayo que no cesa", 1935
"El rayo que no cesa", 1935
10.2.10
Miércoles, día del espectador.
El conocido como "crimen de Cuenca" es llamado también, más académicamente, "caso Grimaldos".
Todo un ejemplo en Derecho del recurso de revisión ante el Supremo, pero también de un delito imposible por falta de objeto (asesinato sin muerto).
Aquí os dejo un fragmento de la película que dirigió Pilar Miró y que le valió (en 1979, promulgada la Constitución) un Consejo de Guerra por injurias a la Guardia Civil, al relatar, pormenorizadamente, las torturas que padecieron los acusados hasta confesar.
Todo un ejemplo en Derecho del recurso de revisión ante el Supremo, pero también de un delito imposible por falta de objeto (asesinato sin muerto).
Aquí os dejo un fragmento de la película que dirigió Pilar Miró y que le valió (en 1979, promulgada la Constitución) un Consejo de Guerra por injurias a la Guardia Civil, al relatar, pormenorizadamente, las torturas que padecieron los acusados hasta confesar.
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16.12.09
Miércoles, día del espectador.
A finales de los 70 y principios de los 80, a medida que el género más político decaía con la recuperación de las libertades, crecía un subgénero dentro del cine social, el llamado "cine delincuencial", que pretendía dar a conocer la realidad de una parte de la población marginada y atenazada por el paro, que a principios de los 80 andaba, como la inflación, tan disparado como la descomposición de UCD.
El paro, unido a la circulación de droga sin que aún hubiera aparecido el SIDA, unido al atasco judicial y a un sistema penitenciario obsoleto, llevó a un aumento de la delincuencia menor, a la saturación completa de las prisiones y a una ola de motines sin precedentes.
La situación de desarraigo social y de desigualdad ciudadana, se ve en la película "Deprisa, deprisa", de Carlos Saura, algunas de cuyas escenas se rodaron en el entre Ventas y Ciudad Lineal. Toda comparación entre el barrio de los chavales y el barrio donde roban el coche es pura casualidad.
El paro, unido a la circulación de droga sin que aún hubiera aparecido el SIDA, unido al atasco judicial y a un sistema penitenciario obsoleto, llevó a un aumento de la delincuencia menor, a la saturación completa de las prisiones y a una ola de motines sin precedentes.
La situación de desarraigo social y de desigualdad ciudadana, se ve en la película "Deprisa, deprisa", de Carlos Saura, algunas de cuyas escenas se rodaron en el entre Ventas y Ciudad Lineal. Toda comparación entre el barrio de los chavales y el barrio donde roban el coche es pura casualidad.
9.12.09
Miércoles, día del espectador.
Aquí os dejo un clásico del cine. Buster Keaton en "El maquinista de La General". El pobre Buster, interpretando al maquinista Johnnie Gray, corre raudo a alistarse en el ejército confederado el mismo día en que estalla la guerra civil en Estados Unidos, antes que el padre y el hermano de su novia, Annabelle Lee, pero es rechazado.
La excusa es que no da la talla, aunque en realidad le rechazan por ser más útil para el Sur como maquinista, como se verá en el resto de la película.
Muy recomendable la película por varios motivos: la expresividad de Buster Keaton, capaz de transmitir toda clase de emociones sin la palabra; la capacidad cómica, muy diferente a la de Chaplin; y el hecho de encontrarnos en 1927 con una película que aborda la Guerra de Secesión desde el lado confederado.
La excusa es que no da la talla, aunque en realidad le rechazan por ser más útil para el Sur como maquinista, como se verá en el resto de la película.
Muy recomendable la película por varios motivos: la expresividad de Buster Keaton, capaz de transmitir toda clase de emociones sin la palabra; la capacidad cómica, muy diferente a la de Chaplin; y el hecho de encontrarnos en 1927 con una película que aborda la Guerra de Secesión desde el lado confederado.
6.12.09
Música para acabar la semana.
Esta semana teníamos que terminarla con un homenaje a alguien que por fin descansa tranquilamente, con el cariño de su pueblo y la ausencia de las prisas y los miedos de su primer "entierro": Víctor Jara.
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3.12.09
Miércoles, día del espectador.
Aquí os dejo otra sesión golfa de cine: "El rey pasmado". Basada en la novela de Gonzalo Torrente Ballester "Crónica del rey pasmado", sobre el reinado de Felipe IV.
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