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16.7.10

Frenos (de mano) autonómicos.

Íbamos nosotros tan tranquilos por la carretera del desarrollo de la Constitución. Había algún viajero agorero que nos decía que aquella carretera se terminaba dentro de poco, en un cruce de caminos, y que debíamos ir decidiendo ya por dónde seguir.

El caso es que, dentro de lo poco que quedaba, hubo nuevos Estatutos de Autonomía. Y el caso es que, con procesos más o menos largos, los últimos tiempos nos han deparado el incontestable resultado de que, o bien la Constitución se nos ha quedado pequeña (cosa que intuíamos) o bien tenemos serios problemas con determinados órganos (léase Tribunal Constitucional, porque de otros es para hablar otro día) o bien tenemos serios problemas con medio arco parlamentario.

El primer ejemplo, cronológicamente, de los últimos tiempos, es el Estatuto de Castilla - La Mancha, cuya nueva redacción fue retirada de las Cortes Generales por la jugarreta que el PP le ha hecho a los ciudadanos de Castilla - La Mancha, diciendo una cosa en las Cortes de Toledo y su contraria en las de la Carrera de San Jerónimo. Aquí no hay más culpable que el PP, carente de la suficiente coherencia interna como para poner de acuerdo a sus huestes murcianas con las de Castilla - La Mancha.

El segundo ejemplo, más sonado, e imposible que más complejo, es el Estatuto de Cataluña.

En primer lugar, el problema lo tenemos como sociedad y como país cuando tomamos por normal que haya dilaciones de cuatro años en cosas tan serias. A nadie más, poder público, autoridad o funcionario se le consiente tal derroche de tiempo, para evidenciar en breves semanas que el asunto tenía solución rápida si de voluntad se trataba.

En segundo lugar, tenemos un serio problema con el Tribunal Constitucional cuando uno se pone a leer el punto tercero del artículo 159 de la Constitución . En resumen, determinados magistrados han emitido su juicio cuando la Constitución es taxativa sobre el ejercicio de sus funciones. Si la Constitución hubiera querido regular por ley que el plazo de tres años de mandato es extensible, maleable y dúctil, se hubiese dicho. Claro que, sobre la no renovación de los magistrados tiene el PP mucho que decir, mucho más que los propios magistrados implicados. Dicho lo cual, esperar a renovar los actuales magistrados por otros nuevos hubiera sido ya mucho esperar, mucho más.

En tercer lugar, tenemos un serio problema de justicia constitucional cuando los mismos preceptos impugnados para Cataluña están vigentes en Andalucía. Un modelo fallido de justicia constitucional, un modelo que genera asimetrías penosas entre territorios. Pero esto es casi una cuestión procesal, una mala consecuencia de la sentencia, una mala medición de su alcance.

En cuarto lugar, ha quedado en evidencia, y eso siendo benévolos en la expresión, la cocina que se han traído los magistrados de modo público con ponencias que van y vienen y artículos intercambiables como cromos. Esto sí les es achacable. Y choca esta falta de prudencia con la discreción de los padres de la Constitución, escandalizados porque en 1978 se filtrase un borrador del proyecto de Constitución.

Y, por último, ha quedado claro que la sentencia ha sido, claramente, no de politización del Tribunal (lo cual daría para muchas más líneas) sino de extralimitación del Tribunal no sólo en sus funciones, sino en la invasión que ello supone del papel del Poder Legislativo. En el Tribunal Constitucional no reside la soberanía popular. No es un poder del Estado. Y, con su sentencia, lejos de adecuar una ley a la Constitución, han hecho una nueva Ley que no es ni la que las Cortes aprobaron por cierta mayoría ni la que los catalanes ratificaron. Esto no es un problema del Tribunal, obligado a resolver, sino, de nuevo, un problema de las consecuencias de la sentencia, cosa que el Tribunal no elige.

Aquí me quedo con un artículo del profesor Pérez Royo que expone su teoría sobre la posible falta de competencia del Tribunal Constitucional, teoría tan plausible como su contraria, pero que al menos pone en entredicho que ambas cosas, que sean competentes y que no lo sean, son posibles. Y si se puede barajar esta incertidumbre en algo tan serio, entonces es que algo falla.

Dentro de lo inevitable de lo político de las sentencias del Tribunal Constitucional, y dentro de que en sus funciones está la preservación de lo más acorde al texto constitucional, ¿no es más acorde a la vida política y al orden constitucional dejar como está un texto que lleva cuatro años funcionando sin problemas en lugar de generar un desorden constitucional severo para el país en general y para Cataluña en particular? ¿No es eso una mejor defensa política y jurídica de la Constitución? Esto es una cuestión opinable, pero queda claro que, en la práctica, la regulación del Estatut no afectaba a la vida diaria del Estado.

El último problema lo volvemos a tener con el PP. Era de suponer, o eso decían en la Facultad, que los procesos y la vida jurídica en general se regían por la buena fe. ¿Podemos hablar de buena fe cuando el demandante, o sea el PP, recurre para Cataluña los artículos que aprueba para Andalucía? Retorciendo un poco más el argumento ¿debió el Tribunal Constitucional admitir el recurso de los diputados del PP cuando la apariencia de buen derecho de las pretensiones del PP se quedaba en entredicho pues los mismos diputados daban por acordes a la Constitución artículos idénticos pero para Andalucía? ¿Hemos afirmado una cosa y su contraria? De esto, el Tribunal tampoco tiene la culpa, pero vuelve a ser un problema procesal serio. Una inadmisión de plano basada en la propia actuación del PP hubiera sido, aunque parezca mentira, una decisión más equitativa.

Así pues, hay frenos al desarrollo de la Constitución. Uno se llama PP y con ese ya contábamos. Forma parte de sus ideas, que podemos considerar reprochables, pero son sus ideas.

El otro acaba de quedarse al descubierto: la regulación del Tribunal Constitucional, que vuelve a quedarse como el malo de la película por una regulación que permite intenciones, las del PP, lejanas del consenso constitucional.

Cuando se puede acudir así a los tribunales porque se ha perdido en la calle, y en la votación, hay que regular de nuevo los tribunales, sin que sea culpa todo, aunque sí parte, de los tribunales mismos.

15.3.09

En Barcelona.

Ayer sábado tuve el placer de acudir a Barcelona a un Encuentro de jóvenes socialistas bajo el lema “Respuestas globales, retos locales”, organizado por la Federación de Barcelona de la JSC.

En la inauguración intervino el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, presentado por el Primer Secretari de la JSC-Barcelona, Javier López.


Jordi Hereu aportó un punto de vista que demuestra los pasos por los que camina su ciudad, muy por delante de Madrid, en asuntos tales como implicación internacional, construcción europea, política exterior, promoción de la paz, concepto del espacio público, una ciudad que no sea sólo gente junta, creatividad, con la misma calidad en todos los barrios.

Por la tarde, diversos compañeros de Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Francia, Bélgica (flamencos), Bélgica (francófonos) y yo, en representación de JSE, intervinimos para abordar las cuestiones relacionadas con la inmigración en nuestros diferentes países.

En mi intervención quise destacar varios aspectos:

En primer lugar, la necesidad de ampliar los servicios públicos para dar cobertura a la población inmigrante y evitar la xenofobia sobre la base de la competición en las prestaciones públicas de educación, sanidad o vivienda. La derecha ha promovido una cultura de la inmigración como mera mano de obra, vinculando los derechos de ciudadanía a la participación económica de los inmigrantes, sin entrar a valorar su componente humano.

En segundo lugar, la necesidad de fomentar una política de cooperación al desarrollo estable y concreta, pero también sostenible. Nuestros proyectos deben responder a una agenda multilateral coordinada y alejada de la improvisación. Pero también, por centrarse en países en vías de desarrollo, deben contemplar que el empleo de tecnología en estos países no guarda los estándares ecológicos de los países desarrollados. La prueba la tenemos en las economías asiáticas emergentes, cuyo crecimiento ha llevado aparejados niveles de emisiones intolerables.

Y en tercer lugar, los derechos humanos. No podemos construir una política migratoria y una política de cooperación adecuadas si no promovemos el respeto a los derechos humanos, si no profundizamos en los mecanismos de Justicia internacional y si en los países en desarrollo no garantizamos un mínimo en la esfera de derechos que dote a la ciudadanía de una dignidad que les realice en lo personal y que les anime incluso también en lo económico.

Para terminar, quiero agradecer la acogida a los compañeros de la JSC y del PSC de Barcelona. Me sentí como en mi propia casa, en el Encuentro, en la comida, por las calles de Barcelona. Espero que volvamos a vernos pronto.

18.7.07

Gente de recursos.

Juguemos a las siete diferencias.
Los siguientes artículos son del Estatuto de Autonomía de Cataluña y han sido recurridos por el PP ante el Tribunal Constitucional.
  • "Todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales y a vivir con dignidad el proceso de su muerte".
  • "El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña es la última instancia jurisdiccional de todos los procesos, sin perjuicio de la competencia reservada al Tribunal Supremo para la unificación de doctrina".
Los siguientes artículos son del Estatuto de Autonomía de Andalucía y han sido aprobados con el voto favorable del PP.
  • "Todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales y a la plena dignidad en el proceso de su muerte".
  • "El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía es la última instancia jurisdiccional de todos los procesos, sin perjuicio de la competencia reservada al Tribunal Supremo para la unificación de doctrina"
Podemos seguir así hasta con 30 artículos de cada uno de los textos.

6.2.07

¿11? hombres sin piedad.

Todo estudiante de Derecho debería haber visto una serie de películas sobre el mundo de la Justicia: “Matar un ruiseñor”, “Vencedores y vencidos” (también conocida por “El juicio de Nüremberg”) y, por último, “Doce hombres sin piedad”. Hace años que vi esta última película, por indicación de mi madre (una gran cinéfila), y aún recuerdo cómo Henry Fonda iba convenciendo al resto del jurado sobre la inocencia del joven encartado por un homicidio.
Salvando la diferencia entre la película, donde las 12 personas eran el jurado, y el Tribunal Constitucional, donde las 12 personas son el tribunal, la distinción más importante que vamos a encontrar en la resolución del recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña va a ser que ya no habrá 12 personas conformando el Pleno del Tribunal, sino 11, al haberse aceptado por 6 votos a 5 la recusación que presentó el PP contra el magistrado Pablo Pérez-Tremps, por haber realizado éste, hace años, un trabajo académico (o doctrinal) sobre la viabilidad de una reforma del antiguo Estatuto.
El hecho de haber presentado la solicitud de la recusación es ya de por sí una vergüenza, es tanto como decir que, como veo que la sentencia no va a salir a mi favor por falta de argumentos, trato de cambiar la composición del tribunal.
Pero además, sinceramente, la aceptación de la recusación me parece ofensiva y altamente perniciosa para el Estado de Derecho. Primero, porque una recusación debe plantearse en términos de conocimiento previo del caso, en términos de amistad o enemistad con las partes (en un proceso constitucional juraría yo que no hay “partes” como tal), o en situaciones que perturben la independencia del juez que hayan de conocer un caso. Segundo, porque supone que el Tribunal Constitucional cambia de parecer en función del recurrente, habiendo antes otra petición de recusación rechazada hacia el mismo magistrado y por los mismos hechos (esto deberán fundamentarlo muy bien en el auto).
Pero, con la recusación de un magistrado del TC para conocer el caso de la inconstitucionalidad o no del nuevo Estatuto, no estamos ante un problema de independencia. Estamos ante un grave problema de inamovilidad de jueces y magistrados.
Los magistrados del TC no son una máquina expendedora de sentencias, sino que tienen opiniones personales que, en muchos casos antes de llegar al TC, han podido exponer en libros, manuales, monografías y clases en las facultades. Son gente que saluda a su mujer o marido e hijos cuando llegan a casa y comentan las noticias del periódico como el que más y, probablemente, no se lleven bien, como todo el mundo, con algunos de sus compañeros de trabajo. El hecho de apartar a un magistrado por haber tenido opiniones personales fuera del Tribunal es un ataque a la democracia, a la separación de poderes e, incluso, a la libertad de expresión y a la de creación. Lo más triste es que el Tribunal en cuestión es el Constitucional, y se muestra incapaz de asegurar los derechos constitucionales a la libre creación de uno de sus magistrados, su libre expresión y su libre participación en los asuntos públicos.
Hoy, aquéllos que atacan por lo personal cuando no tienen argumentos profesionales han ganado un poco, perjudicando a la democracia y a la libertad de expresión, en suma, restringiendo derechos al grito de una supuesta defensa de otros derechos.
Vergonzoso.

13.11.06

Cataluña postelectoral y preparación de charla.


Hoy por la tarde-noche ha estado en mi Agrupación, en la reunión de los lunes del Partido, el compañero Manel Mas, diputado a Cortes, con el fin de explicarnos los resultados electorales de Cataluña y las alianzas del PSC. Aunque él no lo sabía, yo le vengo siguiendo desde hace tiempo (tanto como lleva este blog abierto y el enlace puesto), y no sólo por conocer a su hija Eulàlia, sino por leer su blog, en el que no me atreví a escribir, quizás por leer siempre la versión catalana (también la hay en castellano) y no querer responder en castellano, quizás por timidez o quizás por leer más que escribir.
Más allá de todo esto, el compañero nos dibujó el mapa político de Cataluña, con el carácter interno inestable de Esquerra, el fenómeno de Ciutadans y su radiografía sociológica, la política de alianzas de CiU y los errores que los socialistas y el PSC hemos podido cometer en el periodo 2003-2006, porque somos humanos y hacemos estas cosas y es bueno hablar de ellas sin autoflagelarse. Los compañeros del PSOE de Ciudad Lineal estuvieron menos centralistas que de costumbre, por lo que pude escuchar, aunque no creo que ello conlleve grandes cambios ideológicos.
Me hubiera gustado seguir la charla más, pero tenía trabajo con la charla que mañana tendremos en la reunión de Juventudes de los martes, con la presencia de José Vicente Monleón, coordinador del Grupo LGTB del Partido Socialista de Madrid, sobre la futura Ley de Identidad de Género, que supone un gran avance para las personas transexuales.

3.11.06

Cataluña post-electoral.

Hoy podría hablar acerca de la imagen que podemos estar dando sobre la supuesta mayoría de edad que tiene el PSC para pactar con quien quiera (incluso tras caer un 5% en unas elecciones), mientras que en el PSM no somos mayorcitos para elegir nuestros propios candidatos. Esto no quiere decir que el perfil de Miguel Sebastián no me convenza, sino al contrario: el estado de endeudamiento del Ayuntamiento de Madrid es tal que yo sólo asumiría como Partido el gobierno municipal si un buen economista nos sacara del agujero. Porque de nada sirve hacer propuestas electorales si luego no hay con qué pagarlas. Ni quiere decir que yo no quiera que el PSC tenga capacidad de pedir por sí solo los pactos que quiera, sino que sólo quiere decir que un partido federal debería dejar más capacidad de maniobra a sus federaciones, al modo de un estado federal. Se tercia aclarar el reparto de competencias entre el PSOE y sus federaciones en lo que a candidatos y pactos respecta.
Pero me quiero centrar en Cataluña. El resultado es, ante todo, una mezcla de certidumbres y de dudas. Certidumbres son: que CiU se mantiene a flote e incluso sube, que el PSC paga los platos rotos del tripartito y en exceso, que ERC no baja tanto como debería pero pierde la llave de la gobernabilidad, que IC-EUiA se lleva la mejor parte del tripartito, que el PP no baja tanto como esperábamos y que Ciutadans consigue entrar y hacer brecha en el sistema de partidos catalán. Y también, aunque con más inseguridad, tenemos: que CiU va a estar a dos aguas, pidiendo una gran coalición con el PSC y una coalición pequeña con ERC; que el PSC va a escuchar a CiU pero echará cuentas por su izquierda, planteando un tripartito aún más equilibrado porque ha perdido 5 escaños; que ERC estará atento a quien más moqueta le ofrezca; que IC-EUiA va a querer un gobierno de izquierdas y pedirá el justo precio de su subida o quizás más; y que el PP y Ciutadans van a comer oposición para años.
Siguiendo con Cataluña, hoy el Tribunal Constitucional ha rechazado la recusación presentada por el PP contra su presidenta en el recurso de inconstitucionalidad contra la Ley Orgánica de Estatuto de Autonomía de Cataluña. El PP aseguraba que Mª Emilia Casas, presidenta del TC, no podía conocer del caso porque su marido había hecho un dictamen favorable a la constitucionalidad del Estatut por encargo y pago de la Generalitat. Los magistrados participantes de la votación han rechazado la recusación en un auto que verá la luz en breves días por unanimidad (con un voto particular concurrente). Además, el PP había recusado a otro magistrado (aunque sólo les faltó decir que lo hacían porque era rojo).
Así que otro mazazo a la justicia de pacotilla que quiere nuestra derecha.