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1.7.07

Madrid orgullosa.

Viejos, no tan viejos, jóvenes y niños. Madres, padres, infantes en carritos. Españoles y extranjeros. Madrileños y foráneos. Gentes de toda condición nos juntamos ayer para mostrarnos orgullosos de ser la vanguardia de Europa en ampliación de derechos gracias a las leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo y de identidad sexual.


Juventudes Socialistas y el PSOE participaron (al igual que UGT, pero con otro bus descapotable) en la Marcha del Orgullo Gay celebrada ayer en Madrid y a la que acudieron más de un millón y medio de personas.


Libre absolución.

Conocimos ayer la Sentencia del Tribunal Supremo por la que se considera el recurso de casación planteado contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que condenaba a tes policías nacionales a penas de prisión, inhabilitación y multa por delitos de detención ilegal por funcionarios públicos y falsedad en documento público en el llamado "caso Bono". Dicha sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial de Madrid llevó al por entonces Delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Constantino Méndez, a presentar su dimisión del cargo en solidaridad con los condenados.

El llamado "caso Bono" surge por la detención de dos afiliados del PP que presuntamente trataron de atentar contra el por entonces ministro de Defensa, José Bono, con el ánimo de causarle lesiones, en una manifestación de la ultraconservadora Asociación de Víctimas del Terrorismo, manifestación a la que el ministro acudió a título personal y quizás con el ánimo de que el Gobierno estuviera mínimamente representado. Dicho sea de paso, el Partido Popular de Madrid había alentado a que sus afiliados acudieran a la manifestación y se gritasen consignas contra el Gobierno por lo que ellos consideraban "complacencia" con ETA, con lo que los ánimos ya iban calientes desde el primer momento.

Los dos afiliados del PP detenidos fueron identificados en fotografías como aquellos que portaban objetos contundentes (palos de banderas) con el ánimo de golpear a Bono. Detenidos por la Policía con todas las bendiciones de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para una detención policial con el ánimo de esclarecer los hechos del delito, el PP se querelló contra los policías responsables de la detención por un delito de detenciones ilegales y falsedades documentales en el acta de detención. En paralelo, tanto parlamentariamente como desde sus medios de comunicación el PP inició una campaña de desprestigio a la Policía y persecución de los responsables sin igual en la democracia española.

La Audiencia Provincial de Madrid dictó sentencia condenatoria dando la razón al PP en una sentencia carente de motivación e incongruente que merecía mandar a sus redactores de vuelta a la Facultad, puesto que confundían los términos sin más ánimo que el de condenar a los encartados.

Por suerte, en el Tribunal Supremo han admitido el recurso de casación presentado por todas las partes del proceso salvo el querellante (o sea, el PP), un recurso de la Fiscalía, la Abogacía del Estado y los abogados defensores.

Los policías que fueron apartados de sus cargos por la sentencia y que casi ingresan en prisión han declarado su alivio y el fin de un particular calvario por el que han pasado debido a una sentencia injusta.

El ex-Delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, ha expresado su satisfacción por la sentencia, no se siente arrepentido por una dimisión que le ayudó a encarar mejor los hechos, y ha pedido a Mariano Rajoy, Ángel Acebes y Esperanza Aguirre que por ser quienes le insultaron a él y a los policías ahora absueltos, con expresiones tales como la comparación de la policía bajo el Gobierno del PSOE con la Gestapo, que abandonen, como él hizo, sus puestos de responsabilidad pública.

Desde el PP, nadie ha pedido disculpas. Antes al contrario, Ángel Acebes ha vuelto a pedir a los policías y al PSOE que pidan disculpas (en un extraño concepto de culpabilidad) por unas detenciones "irregulares" y "antidemocráticas".

Mucho me temo que el PP no sólo no tiene sentido de la dimisión y la asunción de responsabilidades. Es que no tienen vergüenza.

12.6.07

¿Objeción de conciencia o ley del embudo?

Observamos con estupor cómo nuestra sempiterna derecha se llena ahora la boca, 29 años de Constitución transcurridos, con las palabras "objeción de conciencia".
Lejos quedan pues los tiempos en que la derecha y sus militarotes se llenaban la boca, esa vez en sentido inverso, de acusaciones de cobardía contra quienes hacían prevalecer su derecho constitucional a la objeción de conciencia (art. 30.2 C.E.) para no realizar el servicio militar. Lejos quedan los tiempos en que el comandante de la plaza de Melilla arengaba a la tropa diciendo que eran "verdaderos hidalgos" frente a los descastados que no querían "servir bajo las banderas de España".
Ya sabemos que a esta gente se les da bien hablar de la Constitución como si de la ley del embudo se tratara: ancho para mí y estrecho para los demás.
La objeción de conciencia se regula en nuestra Constitución sólo y exclusivamente para el caso del servicio militar: ningún otro aspecto está contemplado, puesto que el principio de legalidad exige que los ciudadanos estén sometidos a las leyes en todo caso (art. 9 C.E.) sin que quepa que las cumplan o no a su capricho.
Desde que gobierna el PSOE, dos han sido los casos en que esta gente de la derecha ha esgrimido la objeción de conciencia como si ésta consistiera en una exclusión libre y voluntaria del cumplimiento de las leyes. La primera vez fue con el matrimonio entre personas del mismo sexo y ahí tuvimos a nuestra clase judicial más conservadora pretendiendo objetar del cumplimiento de la Ley, restringiendo el libre ejercicio de las libertades públicas y, lo que es más grave, no sólo desde la posición de simple ciudadano, sino desde la posición de poder público. Tuvieron suerte de dar con un Gobierno y una Fiscalía que saben contar hasta 10, porque el asunto podía haber terminado en los tribunales penales con más de uno en la cárcel por impedir el libre ejercicio de libertades públicas.

Pero ahora asoman los ecos de una nueva objeción de conciencia: la relacionada con la asignatura de Educación para la ciudadanía. En este caso, son remarcables y reprochables diferentes aspectos.
El primero enraiza en el origen de la rabieta: el PP y sus satélites extremistas no están de acuerdo con una legislación educativa de corte laico y necesitan buscar una confrontación más que una alternativa, ya que no encuentran el respaldo estudiantil que sí tuvo la izquierda al oponerse a las leyes educativas del PP.
El segundo aspecto radica en la falsedad de que la Constitución garantiza la objeción de conciencia, cosa que la derecha sostiene en casos como éste o como el del aborto. La Constitución sólo admite la objeción, como se ha dicho, en relación con los deberes de la defensa nacional.
En tercer lugar, es remarcable el juego que hacen con la voluntad de los menores afectados por la actitud de sus padres. Los titulares del derecho a la objeción de conciencia son los menores, sin que quepa que sus padres tutelen dicho derecho, de carácter personalísimo. Que se reconozca a los padres elegir el ideario del centro al que acudan sus hijos no es lo mismo que darles la licencia de elegir qué programa curricular deben tener, porque sería tanto como admitir que podrían elegir que sus hijos no dieran matemáticas o literatura. Y es en este aspecto donde la Administración educativa debe permanecer también impasible.
En cuarto lugar, es curioso ver cómo ponen la venda antes de la herida. Según aducen, la asignatura en cuestión es un adoctrinamiento del Gobierno con las ideas rojas y laicas que le rodean. En realidad, la asignatura fomenta los valores ciudadanos y constitucionales, si bien a estos valores nuestra derecha también les tiene miedo, un miedo arraigado en los siglos y derivado de anteponer a Dios antes que a la razón. Habría que ver cuál sería su discurso si la asignatura en cuestión se desarrollase bajo un gobierno del PP.
Y, para concluir, se rasgan las vestiduras cuando uno de los delegados educativos provinciales de Castilla-La Mancha (no recuerdo la provincia) da instrucciones en el sentido de la legalidad, esto es: quien no curse la asignatura, no pasará cursos y no obtendrá títulos.

Creo que la situación de confrontación buscada por la derecha exige una respuesta proporcionada pero firme, de respaldo a la asignatura y a la implantación de los valores constitucionales en las aulas de nuestro país, así como de represtigio de la objeción de conciencia que permitió, durante años, dar salida a los valores pacifistas de buena parte de la población con la opinión de desprecio de quienes ahora se aplican para sí y fuera de la Ley ese mismo derecho.

5.6.07

Acción GPYF por el trabajo decente.

Este fin de semana ha tenido lugar en Berlín, organizada por el GPYF (Global Progressive Youth Forum, Foro Joven de Progreso Global), una acción por el trabajo decente. De las 250 personas congregadas por el GPYF, la ETUC (Confederación Sindical Internacional) y otras organizaciones, 50 eran miembros de IUSY, ECOSY o el Movimiento de los Halcones (IFM-SEI).

Se aprobó una declaración con 10 puntos ante la reunión del G-8, entregada al viceministro alemán de Trabajo y Asuntos Sociales.

Entre los intervinientes, Josep Borrell, ex-presidente del Parlamento Europeo y Presidente del GPF (Foro de Progreso Global) o mi amigo Rémi Bazillier, Secretario de Asuntos Internacionales de MJS-France.

Podéis leer más sobre esta acción en:

El blog de
Rémi Bazillier.
La web del GPYF.
El blog específico de esta reunión organizado también por el GPYF.
La web de ECOSY.

Como resultado, el GPYF ha sacado, junto con IUSY, ECOSY y IFM-SEI, una campaña contra el trabajo infantil.

29.3.07

De vuelta.

Hacía ya unos cuantos días que no escribía. Bastante jaleo a mi alrededor.

En este tiempo, dos cosas han marcado la política general y no quiero dejar de escribir sobre ellas: la manifestación contra la guerra de Irak y el sobreseimiento del caso del supuesto enaltecimiento del terrorismo hecho por Arnaldo Otegi.
Respecto de la manifestación creo que supuso dos cosas muy importantes: una respuesta ciudadana al miedo infundido por el PP en la manifestación de días atrás contra los que piensan distinto de ellos; y una renovación del compromiso de miles de ciudadanos por la paz y contra la violación de las normas internacionales y los derechos humanos. Al hilo de esto, el presidente Rodríguez Zapatero ha expresado en el nuevo programa de TVE "Tengo una pregunta para..." que él no es partidario de una imputación contra Aznar ante la Corte Penal Internacional. Quizás Zapatero hablaba en términos de conveniencia política, pero en términos estrictamente jurídicos no resulta especialmente descabellado. Moralmente, todos vemos a Aznar como uno de los impulsores de los graves problemas (por usar un eufemismo) por los que atraviesa Iraq, así que juzgarlo en el TPI supondría hacer jurídico lo que muchos ya hemos juzgado moralmente. El problema teórico en Derecho sería demostrar que los muertos durante y tras la guerra los causó él en último término con su decisión y demostrar que, aun habiendo causalidad, los muertos le son objetivamente imputables. En cualquier caso, el mero hecho de hacerle comparecer ante un Tribunal cuyo espíritu de creación fue el fin de la impunidad de las peores actividades de las que es capaz un ser humano es, sin duda, una sentencia de culpabilidad en sí misma.

Tampoco quiero dejar de referirme al sobreseimiento de la causa contra Arnaldo Otegi por enaltecimiento del terrorismo. Lo primero que hago es dejar un enlace al texto de la sentencia, porque muchos han hablado y pocos han leído previamente.
Como sabemos, el sobreseimiento de la causa se produjo al dejar de haber parte que sostuviera la acusación por la retirada del Fiscal de los cargos, en la fase oral del proceso, al no apreciar delito. Pero el entramado es más complejo: un proceso repetido por una conformación de sala mal realizada en el TSJPV y por el desaforamiento de Otegi al dejar de ser parlamentario vasco.
A ello hay que sumar una calificación penal de los hechos más que dudosa, lo que llevó al Fiscal a la decisión que ya he dicho. Por una parte, esto podía habérsele ocurrido antes al Ministerio Fiscal y nos evitábamos la escenita de detener a Otegi para luego sobreseer la causa. Pero, mirándolo por otro lado, siempre es mejor retirar los cargos cuando no se está seguro de que los hechos correspondan con el tipo penal que uno piensa (bien porque quizás metas a un inocente en prisión, bien porque recurran y te dejen en ridículo por no haber probado bien los cargos (cosa que con Otegi hay que evitar), bien porque el deber del Fiscal es perseguir el interés público). A esto último quiero referirme: el interés público no es meter a Otegi en prisión a toda costa, sino encarcelarle sólo cuando sea culpable según la Ley. Y esto es lo que el PP (y Falange) o Falange (y el PP) han olvidado. Se juzgan actos, no personas (como en el caso de Aznar de llevarle ante el TPI).
Volviendo al caso de Otegi, uno lee las declaraciones textuales en la relación de hechos probados de la sentencia y reflexiona en varias direcciones.
Lo primero que uno piensa es por qué hay una relación de hechos probados en una sentencia que debería terminar diciendo que no hay delito que juzgar. Es tanto como poner "Juan iba por la calle silbando y está probado, pero se sobresee el caso contra Juan" cuando todos sabemos que el hecho de silbar en la vía pública no es delito. Pero aquí, además de haber una relación sobre hechos probados en un caso en el que se supone que no hay delito, el tribunal (obiter dicta) asegura que sí hay delito (FJ único) pero como no hay acusación se tiene que chinchar. Eso es un prejuicio y lo demás es tontería. Es la emisión perfecta de un juicio de valor contra una persona (un ser humano reprobable y todo lo que queramos) a la que nadie acusa. En resumen, una sentencia para mandar a todas las clases de Derecho Procesal penal como ejemplo de lo que nunca se debe hacer.
Lo segundo que uno piensa en la relación de hechos probados (y quizás el Fiscal lo pensó más que nadie) es que las declaraciones (la exaltación de una terrorista muerta durante la fabricación de una bomba) no terminan de encajar con el tipo penal de enaltecimiento del terrorismo. Es doctrina reiterada que el enaltecimiento del terrorismo (y esto se deduce del tipo penal del artículo 578 CP) supone el enaltecimiento de conductas terroristas o de las personas que las cometen, pero de modo concreto. Esto es, no es punible un enaltecimiento genérico del terrorista (de su vida o de hechos comunes de su persona), sino que lo punible es exaltarlo por haber hecho algún acto de los tipificados como terroristas. Y es aquí donde las declaraciones de Otegi (incluidas en la relación de hechos probados que nunca debió redactarse) bordean el límite entre lo punible y lo no punible, porque estamos ante el enaltecimiento genérico de la etarra por el mero hecho de morir sin enaltecerla por su participación en hechos terroristas, estamos ante el enaltecimiento de la terrorista por serlo, pero no por sus actos como tal.
Añadamos a ello la parte subjetiva del delito. Está claro que no son tipos penales que puedan cometerse por imprudencia y que, por tanto, implican dolo. Definido el dolo como el hecho de conocer y querer los elementos del tipo (véase manual de Mir Puig), cabe preguntarse si Otegi conocía y quería esos elementos. Desde el punto de vista del observador imparcial, resulta difícil pensar que Otegi quisiera cometer el delito, puesto que la comisión del mismo llevaría aparejado cierto afán de notoriedad que ya tenía ganado por el mero hecho de haber aparecido en el homenaje a la fallecida (y resulta más difícil cuando una de sus frases dice algo así como "esto no es apología ni nada"). Así que nos vamos al campo de la preterintencionalidad o, incluso del dolo eventual. En el dolo eventual la cuestión es: ¿Conociendo Otegi que sus declaraciones podían ser juzgadas como punibles hizo algo por evitarlas? Eso supone que Otegi conocía que podían ser punibles, lo cual es tanto como entrar en la mente de Otegi, al tratarse de delitos de expresión sin una cuestión fáctica material (no es lo mismo que el límite entre unas lesiones graves y un homicidio, donde tenemos siempre una víctima). En el campo de la preterintencionalidad la pregunta sería: ¿Fue Otegi más allá de lo que pretendía decir? Esto supone tener que adivinar qué era lo que quería decir sin caer en el delito y sin contar con que lo que quería decir lo dijo y punto.
En resumen, estamos ante un campo en el que el dolo requerido para la comisión del delito no es tan fácilmente demostrable, por muy repugnantes que sean las declaraciones.
Por tanto, la caracterización como punibles de las palabras de Otegi, y en esto todos somos humanos, es de lo más opinable que podemos imaginar. Desde luego, es reprobable, deleznable, asqueroso y mezquino que se glose la figura de una persona que murió mientras preparaba la muerte de otros seres humanos. Pero no estamos ante un juicio moral. Y, estando o no de acuerdo con la decisión del Fiscal, debemos convenir que entra en el campo de lo opinable y que el Fiscal es una persona de carne y hueso, que se mueve por criterios jurídicos, por mucho que el PP deje caer la sombra de que los fiscales no son profesionales en su oficio.
Pero ya sabemos qué opina el PP de quienes no opinan como ellos, tanto con lo de Iraq como con lo de Otegi.

8.3.07

Acto de Igualdad con Matilde Fernández.

Desde JSCL hemos querido conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora, junto con el 75 aniversario del reconocimiento del sufragio femenino. Para ello, y tras un buen trabajo del Grupo de Formación de JSCL, ayer tuvimos en nuestra Agrupación a la compañera Matilde Fernández, actual portavoz adjunta del Grupo Parlamentario en la Asamblea de Madrid, número 2 del PSOE en la lista de la Asamblea de Madrid para las elecciones del 27 de mayo y ex-ministra de Asuntos Sociales (además, ha sido miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Secretaria General de la Federación de Industrias Químicas de UGT y vicepresidenta de la Internacional Socialista de Mujeres).

Matilde quiso que los jóvenes socialistas tengan bien claro que la familia socialista siempre ha sido la que ha traído a España los avances en el reconocimiento de derechos de las mujeres. Empezó su intervención recordando que ayer el Senado aprobó la Ley de Igualdad y terminó asegurando que ha sido el siglo XX el que ha traído grandes avances para las mujeres y la clase trabajadora gracias a los socialistas. Rememoró los tiempos en que las mujeres empezaban a hacerse un hueco en un partido eminentemente obrero tanto en los años 30 como, con el parón que supuso el franquismo, en los años 70. Recordó a las mujeres que mantuvieron viva la llama de la lucha por los derechos de la mujer desde el exilio de México o de Francia. Y, hablando de Francia, aseguró que la compañera Ségolène Royal ha encontrado más trabas de las debidas en relación con el género en su carrera presidencial.

Fue todo un lujo contar ayer con ella en la Agrupación.

Os animo, por otro lado, a leer (en francés) las reflexiones de Rémi Bazillier sobre la campaña presidencial francesa y las medidas que el PS propone contra la violencia hacia las mujeres.

14.2.07

Cerremos Guantánamo.

A raíz de las noticias aparecidas en El País en relación con la participación, bajo el anterior gobierno del Partido Popular, de policías españoles en los interrogatorios en la base de Guantánamo a presos supuestamente implicados con Al-Qaeda y presos relacionados con la guerra de Afganistán, he de recordar que JSE mantiene desde hace meses un blog contra la prisión ilegal de Guantánamo.
Podéis visitarlo en:
También os animo a leer esa nunca bien ponderada obra que es el Código Penal en sus artículos 173 a 177 (sobre los interrogatorios), 591, 592.1 (en relación con la guerra de Afganistán), 608 inciso 2º, 609 (para los policías), 611.3, 611.6, 611.7, 612.3, 614, 615, 616 (sobre el Derecho de Gentes, la Comunidad Internacional, los prisioneros de guerra, los tratos inhumanos...).

13.1.07

Hoy yo también me manifiesto.


No hay excusas para no ir, salvo la excusa de querer que ETA siga matando.

17.12.06

Un niño jugará en una Alameda.

Aurora Bonnin ha añadido a su blog un vídeo con una canción que me emociona cuando la escucho, pensando en la cantidad de muertos, torturados, detenidos, detenidos desaparecidos... Se trata de "Yo pisaré las calles nuevamente", de Pablo Milanés. Os la dejo también, como segundo homenaje a Salvador Allende. Es necesario.