25.12.09

Ganando el concurso.

Este año he ganado el concurso de relatos de mi Agrupación, con "Tal vez", un relato surgido en dos tiempos: mientras Raúl conducía la furgoneta volviendo de Murcia, y en un trayecto de Metro, de ésos en los que agoniza para no llegar hasta mi destino. Os lo dejo, aunque también lo tendréis en el Blog Cultural de JSCL.



Me miras, de cerca me miras,
cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope…
Julio Cortázar, Rayuela, Cap. 7

Y la distancia,
esa divinidad que medita en el agua
de los puertos,
vuelve al pasado, busca entre sus mitos
un ángel sin heridas,…
Luis García Montero


Tal vez.

Tal vez no te hayas dado cuenta, pero repaso tu geografía en tus ausencias, le pongo nombre a los pliegues que fabrica tu sonrisa y trazo mapas de tus ojos aunque quiera perderme en ellos.

Tal vez las noches se extiendan más allá del alba o del mar y sólo tú termines con la negra angustia, en el descanso de tu paz y tu palabra, de tu risa o tu calma, la calma cálida del lugar donde habita el silencio.

Tal vez me haya parecido más corto el tiempo cuando he viajado con la pose de tus manos en mi memoria, recordándola en cada gesto. He viajado con ella en el frío, en la lluvia, en la noche, en el páramo y en la montaña, recordando tus manos como quien recuerda el hogar, el modo como las abres, como las mueves, el refugio, la verdad.

Y tal vez seas la única sombra que me falta por ver alargarse en el atardecer, que se refleja rojo en las aguas del templo de Debod, mientras los turistas esperan la noche para lograr la foto de sus vacaciones. Tal vez.

Tal vez lo que más eche de menos sea la ausencia del olor a cereza de tu pelo, en la ausencia del abrazo, y aun estando ausente, porque estás ausente, estás.

Tal vez no sepas que rememoro tu acento de sugerencia moldeando las palabras en que quieres que me fije, con fragilidad del artesano. Y hay otras que pronuncias con el disimulo de un niño que comete una travesura, sólo por provocarme, y las dejo pasar de largo sin decirte nada, tal vez para recrearme en ellas cuando no me ves.

Tal vez podrías traerme la mañana, los días, las horas que extraño, el origen de la sonrisa, un poco de luz o el calor, simplemente, en esta noche de farolas que tiritan empapadas de una lluvia desafinada.

Tal vez al abrir los ojos te encontrase reflexiva, vigilante de mi descanso, o quién sabe si durmiente, en el mar de la tranquilidad, en la ausencia lunar de preocupación. Tal vez sea un sueño, que sueño que sueño.

Tal vez Madrid sea una ciudad de tres millones de empujones y gritos, de hienas que ignoran vencidas o dormidas. Tal vez el tiempo sea un desagüe que traga periódicos gratuitos, por el que se nos va la vida sin que podamos reírnos en el parque, despreocupados de la música y los pájaros, despreocupados del sol y del frío, de la hora y del hambre. Y para que la ciudad no me llenase el corazón de arena, tal vez me podrías procurar un recuerdo simple y profundo.

Tal vez la felicidad sea la calma de tu conversación, o una tarde de septiembre sin dar explicaciones a nadie. Tal vez sea un café del Centro, en el que una nube de leche irrumpa para hacer un cortado mientras te quedas disimuladamente con la onza de chocolate negro y hago como que no te veo, moviendo la cucharilla al compás de tu verbo y complementos.

Tal vez fueses la lluvia que me rompió el paseo hacia la infancia, me alejó de ella para sumergirme en un portal, refugiado de la furia y del frío, gris, cautivado. Y tal vez se me ha desvanecido la ilusión de contarte una confidencia, un susurro o una lástima en un abrazo cuando no eras tú la melena que se ha dado la vuelta en la calle Fuencarral, el lugar donde Telefónica te arranca la felicidad de un plumazo.

Tal vez el café de la mañana se haya convertido en el silencio del alba, la dulzura química de la mermelada, el frío de las sábanas amanecidas sin ti, el sol en la plaza sin que lo deslumbres.

Y sigo sin entender qué hace toda esa gente en el vagón. Tal vez me sobren.

3 comentarios:

Maria dijo...

Me ha encantado, enhorabuena por tu premio

Carlota dijo...

Muy bueno, sigue así, ahí cosas que aunque no formen parte del quehacer diario enriquecen interiormente, escribir puede ser una de ellas. Enhorabuena.

maría san miguel dijo...

Es precioso.